miércoles, 12 de diciembre de 2012

Ya está a la venta!!!! En Amazon (en books, lo buscas con el título) ¿A quién le importa la cultura?
Notas acerca de la cultura para entender su complejidad y su importancia. Son artículos que abordan de manera general distintas áreas de la cultura que hacen patente la necesidad de su inclusión como parte fundamental en el desarrollo de las comunidades.Un libro para anotar links, relexiones. Búscalo en: http://www.amazon.com/quien-importa-cultura-Spanish/dp/1481093517/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1355355460&sr=1-1&keywords=%C2%BF+a+qui%C3%A9n+le+importa+la+cultura%3F

Estructuras de la memoria

El libro: Estructuras de la memoria. Apuntes sobre la ciudad está disponible en lulu.com, es una recopilación de mis artículos sobre cultura, ciudad y desarrollo.

¿A quién le importa la cultura?

En unos días estará disponible mi libro ¿A quién le importa la cultura? que contiene notas, algunas ya en este blog, sobre Cultura. No tiene la intención de abordar a profundidad el tema de la cultura pero sí dar un amplio panorama de su complejidad y su importancia. Es un libro pra invitar a la búsqueda, anotar en sus páginas comentarios y links de interés.Estará disponible en amazon.com

lunes, 22 de octubre de 2012

Ciudad y cultura urbana

Cuando la ciudad olvida a los niños, olvida a todos los ciudadanos y también se olvida a sí misma, pero si recupera la relación con los niños, si les da tiempo y espacio para jugar, si les concede la palabra, les escucha y tiene en cuenta sus ideas, tal vez pueda salvarse. Francesco Tonucci Hemos sido testigos de cómo se planea una ciudad: en función de las necesidades de los adultos, el auto en primera instancia, las compras, los servicios dirigidos a personas mayores ¿y los niños y adolescentes? Parecen haber sido olvidados. Cada vez aparece más la idea de la ciudad pensada como campo de especulación inmobiliaria, que ha sido planificada para una sola categoría de persona: varón, jefe de familia de entre veinte y sesenta años, que trabaja en una oficina, de clase media y alta, lo que genera gran parte de las malas soluciones urbanísticas, como los sistemas de transporte. Los niños y adolescentes usan la ciudad en los rincones que la ciudad les deja. Los lugares se usan como lugares de transgresión e incluso se violentan, se utilizan de manera distinta a como fueron concebidos, el centro comercial es entonces lugar de encuentro y no de compras, es lugar para correr y patinar y por consecuencia se sataniza a los pequeños porque no son los sujetos del diseño. Haga la prueba: salga a la vereda y observe cuántos niños están caminando por la ciudad sin compañía de un adulto, cuántos de ellos están en las plazas sólo acompañados por sus pares, bien lejos de todo control y vigilancia familiar; cuántos vehículos detienen su marcha para permitirles cruzar la calle sin riesgos. El pedagogo italiano Francesco Tonucci lo hizo hace tiempo y observó la misma imagen que todos podemos ver y que confirma que las ciudades ya no están en manos de los niños, y que el tránsito y la inseguridad no les han dejado demasiado espacio para el juego y la espontaneidad. “Los niños han desaparecido, los hemos excluido de la ciudad porque no permitimos que salgan de casa, que jueguen con los amigos y conquisten el mundo. Si vamos afuera ahora no encontraremos niños solos ni otras categorías que se han excluido de la ciudad: ni ancianos viejos, ni personas que se muevan en silla de ruedas”, dice Tonucci, creador del concepto “La Ciudad de los Niños”, basado en que pensar en los niños y en los jóvenes y conferirles su merecido lugar de ciudadanos nos coloca ante el desafío de gobernar con una mirada estratégica, entendiendo las políticas públicas como garantía de las nuevas generaciones y a la altura de su capacidad de cambio y sus enormes posibilidades de invención e innovación. La consigna que mejor resume el espíritu de esta propuesta es la que postula que “si una ciudad es buena para los niños, es buena para todos”. Pero de ninguna manera se trata de diseñar, desde un escritorio aquellos proyectos que parezcan más interesantes a los adultos. Por el contrario, el desafío es integrar a los mismos niños al debate y escuchar sus propuestas. En definitiva, “trabajar hacia una nueva filosofía de gobierno de la ciudad, tomando a los niños como parámetro y como garantía de las necesidades de todos los ciudadanos”, tal cual sintetiza el material de difusión elaborado por el gobierno de Santa fe en Argentina, a través del Ministerio de Innovación y Cultura que presenta a ésta como la primera provincia que asumió el desafío de construir políticas públicas para la infancia. El Gobierno de la Ciudad de México ha impulsado varios programas de apoyo a jóvenes y niños en los que se promueve su participación activa en la toma de decisiones para la Ciudad. Es así que la Ciudad de México se ha adscrito al Proyecto Ciudad de los Niños, cuya presencia se extiende ya a varios países de Europa y América Latina. La ciudad de Alcira en España, ha venido desarrollando una serie de propuestas dirigidas a los más pequeños con el fin de hacerlos partícipes de la vida cotidiana y de la actividad civil, un gran medio para educarlos en la integración social. Se creó el Consejo de niños y niñas, que se reúne mensualmente y en el que participan jóvenes de primaria y secundaria para tratar temas de interés relacionados con la vida municipal. También se fundó una radio para niños, en la que los más pequeños son el informador y el informado, un medio directo de comunicación para difundir los valores más importantes de la sociedad: sinceridad, solidaridad, bondad, dedicación. Se creó el Observatorio infantil con el objeto de canalizar y discutir demandas y sugerencias de los niños de la ciudad. Por otro lado es lamentable encontrar en la televisión programas como el de “Pequeños Gigantes” que tienden a “adultizar” a los niños sin crearles el espacio necesario para ser ellos mismos. Escudados en las capacidades “artísticas” de los niños los convierten en sujetos del espectáculo y no abonan en nada a la urgente necesidad de que los niños participen dándoles la palabra y aprendiendo de ellos. Debemos centrar la atención en nuestro futuro, que son los niños, para que ellos sean los motores de los cambios sociales. Entre las consignas fundamentales de “La Ciudad de los Niños” se establece que los niños deben ser dueños de su propia ciudad, en ella están los aprendizajes y juegos, afectos y conceptos. Cualquier intento genuino para devolver a los niños la ciudad significará una mayor valorización de lo público y una propuesta de apropiación del mismo para todas las edades. “Creo que es muy importante que la ciudad se devuelva a los niños”, dice Tonucci, consciente de que sus palabras invitan a un fuerte compromiso por parte de las autoridades que acepten sumarse a su propuesta. Pero además advierte: “la ciudad ha perdido a los niños y es grave: las ciudades sin niños son peores, nosotros sin niños somos peores y creo que, no voluntariamente pero sí de hecho, la decisión de las ciudades de excluir a las categorías débiles es para aprovechar el espacio sin tener testigos ni moderadores. Porque los niños nos miran y nos juzgan”. Aunque parece más fácil convertirlos en espectáculo.

Qué es la Agenda 21 de la Cultura

La ciudad de 2030 no se puede gestionar eficazmente desde “arriba” o desde “fuera”, sino que requiere un gobierno democrático, elegido por el pueblo, al que a su vez debe rendir cuentas. Una ciudad en donde hombres y mujeres tienen un papel paritario en la toma de decisiones. Un gobierno local que dispone de las competencias y los recursos financieros y humanos suficientes para desarrollar una política pública de alta calidad; y que colabora con otros niveles de gobierno y con municipios vecinos para desarrollar enfoques comunes por el bien de un desarrollo eficaz. Manifiesto La Ciudad de 2030, Cumbre Mundial de Líderes Locales y Regionales, México 2010. Escuchamos de manera constante el término Agenda 21 de la cultura. Se refieren a ella en debates de cultura, se discute en seminarios y se anota en artículos, se habla de implementarla en algunas ciudades, pero ¿realmente sabemos qué es? La Agenda 21 de la cultura es el primer documento, con vocación mundial, que apuesta por establecer las bases de un compromiso de las ciudades y los gobiernos locales para el desarrollo cultural. La Agenda 21 de la cultura fue aprobada por ciudades y gobiernos locales de todo el mundo comprometidos con los derechos humanos, la diversidad cultural, la sostenibilidad, la democracia participativa y la generación de condiciones para la paz. Su aprobación tuvo lugar el 8 mayo 2004 en Barcelona, por el IV Foro de Autoridades Locales para la Inclusión Social (FAL) de Porto Alegre, en el marco del primer Foro Universal de las Culturas, que contó entre sus socios principales a la UNESCO, y tuvo entre sus objetivos convertir a los gobiernos locales en agentes que puedan construir y desarrollar, conjuntamente con la sociedad civil, alternativas de gestión pública en el proceso de globalización. Este foro constituyó un importante espacio de reflexión sobre el papel de las ciudades en un mundo global. En esta ocasión participaron 120 alcaldes de diversas ciudades del mundo y miles de participantes. El alcalde de Porto Alegre, Joao Verle comentó que «las colectividades locales pueden tener una dimensión más práctica y más humana que los estados», por ello, es necesario que sus puntos de vista sean tomados muy en cuenta para encontrar soluciones a los problemas que, por ejemplo, plantea la globalización y el director general de cultura de Montevideo, Gonzalo Carámbula, destacó que «no hay participación posible si no existe libertad cultural», y espera que «la Agenda 21 se apruebe en el marco del Fórum y se convierta en herramienta imprescindible para generar un escenario que garantice la participación de todos los ciudadanos». La organización mundial Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU) adoptó la Agenda 21 de la cultura como documento de referencia de sus programas en cultura y asumió un papel de coordinación del proceso posterior a su aprobación. El Grupo de Trabajo en Cultura de la CGLU, constituido en Beijing el 9 junio 2005, es el punto de encuentro de ciudades, gobiernos locales y redes que sitúan la cultura en el centro de sus procesos de desarrollo. La Agenda 21 de la cultura en la actualidad, y de acuerdo al último informe consultado cuenta con 225 ciudades adheridas a la Agenda, 27 de ellas en América (Estados Unidos no tiene ninguna ciudad adherida), Brasil es el país en América con mayor número de ciudades afiliadas y de México sólo están adheridas oficialmente: Puebla, San Miguel de Allende y Ensenada. En el programa para el periodo 2011-2013, documento que recoge las prioridades de la Comisión de Cultura de la CGLU, se anota como objetivo: Promover la cultura como el cuarto pilar del desarrollo sostenible a través de la difusión internacional y la implementación local de la Agenda 21 de la cultura. Hay 5 prioridades: Prioridad 1. Desarrollo de políticas. La CGLU y su Comisión de Cultura son reconocidos local, nacional e internacionalmente por su liderazgo en procesos que relacionan la cultura con el desarrollo sostenible. Procesos de investigación rigurosos y colaborativos son el motor de estas actividades. Prioridad 2. Desarrollo de proyectos. La CGLU y su Comisión de Cultura desarrollan proyectos específicos en el ámbito del intercambio de experiencias y buenas prácticas en materia de cultura y desarrollo sostenible. Prioridad 3. Alianzas y asociaciones. El networking y las campañas de promoción (advocacy) permiten a las ciudades tener una presencia activa en la agenda internacional sobre cultura y desarrollo sostenible. Prioridad 4. Financiación y recursos. La Comisión de Cultura, en estrecha cooperación con el Secretariado Mundial, obtiene financiación para dar apoyo a la implementación de proyectos específicos y garantizar la continuidad a largo plazo de las actividades y la Prioridad 5. Mejor gobernanza. Una comisión formada por miembros activos, con responsabilidades compartidas y muy dinámica. Una comisión que comparta las prioridades de la CGLU. Hay un aspecto que se resalta. La evaluación. Los proyectos de desarrollo local analizan y evalúan, normalmente, sus impactos económicos, sociales y ambientales, pero raramente lo son sus impactos culturales. La Agenda 21 de la cultura, en su artículo 25, promueve la implementación de formas de “evaluación deI impacto cultural de iniciativas “que impliquen cambios significativos en la vida cultural de las ciudades”. Una evaluación del impacto cultural es un documento, elaborado en un proceso de consulta con la ciudadanía y los agentes culturales, que analiza las contribuciones (tanto positivas como negativas) que un proyecto de desarrollo local podría generar en la vida cultural de la ciudad. La adhesión a la Agenda 21 de la cultura reviste de gran importancia simbólica: expresa el compromiso de una ciudad para conseguir que la cultura sea una dimensión clave en las políticas urbanas, y muestra la voluntad de solidaridad y cooperación con las ciudades y los gobiernos locales del mundo.

La ciudad como producto cultural.

“Esta percepción de la cultura como eje estructurante de la vida social se expresa en los logros alcanzados en lo que respecta al mayor acatamiento de las normas básicas de convivencia, al mejoramiento de la seguridad y al orgullo que hoy sienten numerosas personas por su ciudad”. Estos textos pertenecen al documento “Políticas Culturales Distritales (2004-2016)” de la Alcaldía de Bogotá, Colombia. La cultura y sobre todo la diversidad cultural es hoy uno de los elementos centrales de las políticas urbanas. Esta centralidad de la cultura es la que incorpora la Agenda 21 de la cultura aprobada en Barcelona en mayo de 2004 por el IV Foro de Autoridades Locales y que sirve de marco de referencia de la planificación estratégica de la cultura. De forma creciente, cada vez más ciudades promueven planes estratégicos de cultura. En muchos casos la adhesión a los principios de la Agenda 21 de la cultura se ha materializado en el inicio de un proceso de planificación cultural. Estos planes se han ido desarrollando tanto en Europa como en América Latina y se han convertido en impulsores del desarrollo de las ciudades en el territorio. En definitiva, los planes de cultura también son planes estratégicos de ciudad. La cultura puede influir en diferentes aspectos del desarrollo local como se ha visto en varias ciudades que desde hace años hab trabajado con la cultura en su agenda de trabajo: reforzando la identidad y la cohesión social, contribuyendo a la integración de las minorías y los desfavorecidos, mejorando la calidad de vida, generando empleo y contribuyendo a posicionar la ciudad de cara al exterior. Los ayuntamientos son el factor determinante, pero los ayuntamientos tienen una limitada capacidad de actuación en los diferentes ámbitos de la cultura. Por un lado, su incidencia es menor en los sectores culturalmente más relevantes como la industria cultural y mayor en los sectores menos rentables como las artes tradicionales y los servicios socioculturales. El ámbito de intervención cultural propiamente municipal es la difusión, pero se tienen que buscar fórmulas para intervenir en las fases del proceso cultural más desatendidas: la creación y la producción. Uno de los espacios básicos para la cultura son las bibliotecas, éstas transforman la información en conocimiento y deben ser consideradas como centros primarios de cultura. Ya hemos escuchado cómo en Medellín, Colombia los parques biblioteca se han convertido en verdaderos centros comunitarios y factores de cambio, en la Feria del Libro de Guadalajara, cuando Colombia fue el país invitado presentaron a un chofer de camión de basura de Bogotá que recogía libros de la basura, cuando sus compañeros se dieron cuenta le llevaban los libros que ellos rescataban, implementó una pequeña biblioteca en su casa hasta que la demanda de la comunidad y la importancia que adquirió le obligaron a abrir un pequeño local donde esta biblioteca da un servicio vital, en Dinamarca, se ha creado una biblioteca en Padborg que atiende a los camioneros con una gran oferta de libros en formato CD. Otro ejemplo de capacidad de innovación lo encontramos en la biblioteca Arbetslivsbiblioteket de Suecia que habiendo detectado que algunos usuarios no entendían las referencias bibliográficas, propuso un sistema de chat para que los usuarios pudieran plantear sus dudas a los bibliotecarios y otros usuarios. La biblioteca como centro de atención cultural primaria tiene que contribuir a evitar la brecha digital, convirtiéndose en el lugar donde se ofrece alfabetización digital y formación sobre gestión informacional, como los talleres abiertos y flexibles que se ofrecen en algunas de las bibliotecas de la red nacional danesa. Las bibliotecas tienen la capacidad de convertirse en equipamientos culturales que agrupen la información del municipio y sean centros de otros servicios como la difusión y la capacitación artística, los emprendimientos económicos, formación de adultos, asesoría a industrias culturales, es decir en verdaderos centros culturales polivalentes. En Tijuana las bibliotecas parecen haber pasado a un segundo plano y es urgente reconsiderar su papel en la comunidad. Francia, con una trayectoria más larga en lo que a equipamientos de proximidad se refiere ha puesto en marcha diferentes modelos en los últimos años. Por un lado encontramos las “friches”, antiguos recintos industriales situados en zonas generalmente deprimidas son restaurados y reconvertidos en espacios culturales que permiten a los grupos y comunidades locales reconstruir sus identidades y entrar en una cultura de la creación. El origen de las “friches” está en el encuentro entre artistas profesionales, semi-profesionales y amateurs con el objetivo de crear nuevos proyectos artísticos y sociales. La cultura se está convirtiendo cada vez más en un factor de regeneración urbana cuando no de competencia entre ciudades, que ven en la recuperación del patrimonio histórico y en la dotación de equipamientos culturales una forma de atracción de visitantes y también de residentes, así como una manera de acumular atributos de diferenciación con otros enclaves y territorios. La cultura debe ser el centro de donde partir hacia el futuro.

El paisaje cultural…como valor de desarrollo local

«El paisaje cultural se crea a partir de un paisaje natural por un grupo cultural. La cultura es el agente, la naturaleza es el medio, el paisaje cultural es el resultado». Carl O. Sauer (1889- 1975), padre de la geografía cultural norteamericana y fundador de la escuela de Berkeley, California. La conservación del patrimonio es un concepto relativamente moderno. La preocupación por la conservación del patrimonio se inicia propiamente junto a los procesos de transformación relacionados con la revolución industrial, que es cuando se dan grandes cambios en el paisaje. Hasta muy avanzado el siglo XX se manifiesta un interés mayor por el patrimonio, así como una concepción más amplia del mismo. Comienza entonces a concebirse como el lugar de la memoria, más allá de su concepción estética. Se empieza a tomar conciencia de su valor como herencia de una sociedad y de su carácter indisoluble, tanto de la misma como de su territorio. Surgen con ello nuevas instituciones, instrumentos y conceptos, como los paisajes culturales. El profesor Carl Sauer es quien profundiza en lo que denomina geografía cultural, disciplina que analiza las transformaciones del paisaje natural (en cultural) debido a la acción del ser humano, estudiando la relación cambiante entre hábitat y hábitos. En “La morfología del Paisaje” (1925) Sauer define paisaje cultural como el resultado de la acción de un grupo social sobre un paisaje natural. La cultura es el agente, lo natural es el medio, el paisaje cultural el resultado. En su artículo, “Quand souffle l’esprit des lieux” (cuando se respira el espíritu del sitio) Annete Viel explica que el territorio es un espacio vivo, con una historia que no esta fijada en el tiempo o el espacio y que evoluciona de manera natural o bien a partir de las acciones que se desarrollan. Por tanto el territorio es el reflejo de una época y un espejo de los valores de la sociedad que lo gestiona. Paisajes culturales y parques patrimoniales juegan un cometido cada vez más importante en el desarrollo territorial. Se trata de espacios comunicativos, que atesoran y transmiten información. Podríamos considerar que del mismo modo que las ciudades tienen un papel protagonista en la era de la información, dichos espacios asumen un papel cada vez más relevante como lugares comunicativos, lugares donde se vinculan historias y mensajes a espacios y formas. Toda sociedad dinámica transforma de manera inevitable el paisaje, de forma que el intento de conservar intacto un paisaje humanizado –como si de una pieza de museo se tratara- acaba resultando imposible. Así que permanecer impasibles ante el manejo irracional de nuestros paisajes o dejarlos sin intervenir no es una buena alternativa. En nuestra región contamos con áreas naturales muy importantes, entre ellas, el Valle de Guadalupe, con la gran necesidad de ser analizado y regulado bajo el principio contemporáneo de paisaje cultural por su importancia para el estado y para el país. En la perspectiva de los paisajes culturales la región del Valle de Guadalupe puede interpretarse desde posiciones interdisciplinarias diversas como lo son la historia, la geografía, la economía, la industria, los estudios territoriales, el urbanismo y la arquitectura. El concepto de paisaje cultural se aplica a un ámbito geográfico asociado con eventos, actividades, personajes históricos, asentamientos, edificios, como signos de una ocupación del territorio, que contienen valores estéticos y culturales. Joaquín Sabaté Bel, arquitecto y economista, Catedrático de Urbanismo de la E.T. S. de Barcelona comenta que el objetivo fundamental de las iniciativas más relevantes en la intervención de un paisaje cultural suele ser el de integrar dentro de un estricto respeto a las características de un territorio diferentes funciones simultáneamente: preservación, educación, esparcimiento, turismo y desarrollo económico. En la mayor parte de los casos esto se pretende hacer sentando las bases para una estrecha colaboración entre diferentes administraciones, instituciones y particulares interesados. Es común cometer algunos errores que a la larga pueden acarrear situaciones, como mínimo, contradictorias. Cuando se habla de activación del patrimonio y dinamización territorial, no sólo se debería tener en cuenta la dimensión económica y turística del patrimonio. Hablar de dinamización territorial también implica poner en valor las dimensiones sociales, culturales y educativas. Sin olvidar a las personas, ya que son éstas las que viven, disfrutan y se relacionan con su entorno Entender la activación del patrimonio tan solo desde el punto económico y turístico es un grave error. Es necesario fijar una mirada alternativa, responsable y coherente sobre el territorio, sus recursos y sus necesidades. Cada lugar, cada territorio es distinto y esto genera una gran oportunidad, ya que permite establecer miradas diversas capaces de ofrecer soluciones creativas y novedosas.