sábado, 29 de mayo de 2010

1968… el Mundo de la Vida



Sólo se puede ver lo invisible si se lo está buscando. Sherlock Holmes

Una parte del título de este escrito alude a lo que el filósofo Edmund Gustav Albrecht Husserl llamaría Mundo de la vida, un sentido compartido, incuestionado pero cuestionable, un manantial inacabable, decía, del que beben estructuras simbólicas como el lenguaje, el mito, el arte. El año refiere a Castoriadis para el que 1968 es el año en que se posiciona el término imaginación en boca de todos a raíz de las manifestaciones inicialmente juveniles que se tomaron las calles de París, Praga y México, con pancartas que abogaban por llevar la imaginación al poder. A raíz de esto un término generalmente asociado a lo irreal era por primera vez arrastrado a lo real. Es en este contexto en que surge el concepto de imaginarios sociales. Lo real, para Castoriadis, es aquello generado por cada sociedad mediante un proceso de institucionalización de elementos imaginarios. Pensamos, imaginamos, soñamos y finalmente nombramos lo invisible, y con ello, tal como al Gólem de Praga, un ser animado fabricado a partir de materia inanimada, logramos darle vida, pasando a formar parte constituyente de la realidad social. Una característica de los imaginarios sociales es que se encuentran básicamente enfocados hacia el futuro, lo que nuevamente establece una distinción con otros conceptos que se utilizan en el mercado de los estudios culturales y sociales, tales como conciencia colectiva y representaciones sociales. El imaginar estaría vuelto hacia adelante, lo que, para el influyente filósofo francés Gaston Bachelard, lo diferenciaría e incluso opondría a operaciones mentales como pensar, que se detiene en el presente, y soñar, que sería una construcción tejida con retazos del pasado. La intención siempre de abordar, a través del texto o de una exposición, un momento histórico, una corriente de arte o un pensamiento es generar el diálogo, contrario a lo que un espectador comentaba al ver una imagen de guerra en una obra de arte, lo que le parecía “promover la violencia” ignorando una realidad a la que hay que enfrentar y no esconder la cabeza en un agujero. Imaginar desde la realidad nos lleva a actuar. Los imaginarios, por otra parte, sirven también para explicar, percibir e intervenir la realidad, en una lucha de tensiones que se da entre el Estado, el mercado y las empresas de construcción de realidad como las instituciones religiosas, educativas, y las comerciales de la moda. Archivos Ciudadanos de América Latina. Proyecto Imaginarios Urbanos de Armando Silva, es un ejemplo importante, propone un acercamiento a una de las formas en las que se ha querido entender cómo los ciudadanos representan sus ciudades a la vez que construyen nuevas relaciones con ellas. Este espacio de consulta, configurado inicialmente para la Fundación Antoni Tàpies en Barcelona, y que luego se reformula acondicionándose a su nuevo contexto, apoyado por el Convenio Andrés Bello, da acceso al conjunto de intuiciones, registros, escritos, libros y análisis que componen y materializan el proyecto, con la intención de mostrar y debatir lo que sobre imaginarios urbanos se ha dicho, y utilizando una práctica concreta geográficamente localizada. Dirigido por Armando Silva y llevado a cabo por un gran número de colaboradores en las diversas ciudades estudiadas, el proyecto cuenta ya con una larga andadura y una gran cantidad de material recopilado en sus distintas fases, un material que en su diversidad y heterogeneidad ya da una idea cabal de los retos y dificultades de la tarea acometida. El proyecto se materializa con la publicación de los libros de cada una de las ciudades investigadas: Bogotá imaginada
Santiago imaginado, Barcelona imaginada, Montevideo imaginado, Quito imaginado, Sao Paulo imaginado, La Paz imaginada, Buenos Aires imaginado, Ciudad de México imaginada ( estudio coordinado por Miguel Ángel Aguilar, profesor e investigador en la Licenciatura de Psicología Social en la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa (UAM) , Caracas imaginada, Lima imaginada, Asunción imaginada, Ciudad de Panamá imaginada. Armando Silva explica los principios metodológicos que se han aplicado en los trabajos sobre imaginarios urbanos que se han llevado a cabo hasta el momento. Estos trabajos se inician con la obtención y el procesamiento de datos estadísticos a través de una serie de formularios realizados con una técnica que detecta lo que Silva denomina "puntos de vistas ciudadanos". Piensa que lo que importa no es buscar las estructuras del lenguaje sino analizar qué es lo que se quiere decir, la enunciación, cuando se dice algo, esto es, centrarse en el significado social y en las intencionalidades de los mensajes. La teoría de los imaginarios urbanos trata de estudiar cómo se enuncia, cómo se significa en una colectividad la ciudad desde una serie de determinantes narrativos, de puntos de vistas ciudadanos que se cruzan entre sí. Un ejercicio que sería interesante hacer en nuestra ciudad para ver lo que estamos buscando.

Indicadores de la Percepción


"... que a la gente le resulte fácil utilizar sus sentidos, que pueda oler, ver, sentir y oír bien. La sensación recibida deberá ser aguda, descriptiva, agradable y deberá estar sujeta al control de quien la capta. Poner el mundo al alcance de los sentidos, incrementar la profundidad y sutileza de las sensaciones y conferir ese placer inmediato y ese bienestar que acompaña la percepción vívida, son propósitos más positivos (no sólo limpiar el aire, sino llenarlo de detalles complejos para mirar, sonidos maravillosos para escuchar)", Kevin Lynch

Cuando tratamos de entender las decisiones que se toman en todo proyecto público nos encontramos con un gran vacío histórico: la falta de indicadores. Aquella información que delinea una realidad y traza caminos a seguir, sin ser inobjetables sí constituyen un apoyo importante para llegar a conclusiones más reales basadas en políticas públicas eficientes. En Cartagena, Colombia parten de una encuesta anual de percepción que debe ser representativa de la población de la ciudad y que responde a la distribución poblacional por género y edades así como por zonas y grupos socioeconómicos con el objetivo de promover un gobierno efectivo y transparente, un ciudadano más informado, responsable y participativo y promover el trabajo en alianzas en torno al tema de calidad de vida. De esta encuesta derivan los indicadores de la percepción. Se trata de reflexionar sobre un hecho que es parte íntegra de la vida de las personas que por lo mismo puede pasar desapercibido fácilmente. En la actualidad, los elementos que conforman la imagen de la ciudad se presentan deteriorados y desarticulados, incidiendo negativamente en la percepción del orden, unidad formal y legibilidad. Morella Briceño Ávila y Beatriz Gil Scheuren comentan en su ensayo que “en el aspecto visual, la ciudad se compone de imágenes provenientes de innumerables percepciones humanas. La información obtenida a través de la percepción constituye la materia prima para la elaboración de tales imágenes. Por lo que el ambiente urbano, entre sus principales roles y en la interacción entre el hombre y su entorno, debe ser algo que ha de reconocerse y recordarse, para contribuir a la lectura y orientación de quien lo habita. La percepción es el punto de partida para el análisis de diversos aspectos de la ciudad. Es el mecanismo que le permite al hombre ponerse en contacto con su mundo exterior, reconocerlo y actuar en él. Así pues, la percepción se alimenta fundamentalmente de los rasgos (visuales, auditivos, sonoros, etc.) que definen la ciudad. La imagen que resulta de la percepción se presenta determinada por las posibilidades que brinda el ambiente percibido”. Diversos autores así lo consideran y afirman que el ambiente urbano debe otorgar a quien lo observa diversas opciones con la finalidad de aumentar la calidad de las sensaciones hacia la ciudad. Por supuesto entrar en el terreno de la percepción requiere de estrategias ¿Cuáles son las estrategias para cumplir estos objetivos que asumieron en Colombia? Primero una Estrategia de Evaluación, Indicadores de Resultados, Indicadores de Percepción y los Temas y Problemáticas importantes. Posteriormente asumieron unos pasos importantes: Procesos de Divulgación y Comunicación, una de las partes importantes del proceso, como una herramienta que promueva, estimule y de a conocer los avances que se logran en el proceso de la realización del Proyecto. El Análisis completo de la seguridad de los Barrios y Calidad de Vida en la ciudad, éste análisis es fundamental, ya que determina la dirección del Proyecto, las necesidades, las dificultades, y hasta puede darle según los resultados otro punto de vista al mismo. La Responsabilidad Ciudadana ya que es un desafío para los seres humanos, y principalmente para los países en vías de desarrollo, poder difundir y lograr cambiar las acciones poco activas de los ciudadanos ante estas situaciones. Aquí también se plantea una estrategia comunicativa y de persuasión para la educación de los ciudadanos, ante esta problemática. En este momento, necesitamos recurrir a la fantasía imaginativa y racional. Se requiere reordenar, de nuevas maneras, las imágenes, los recuerdos y los conceptos disponibles, e incluso modificarlos para llegar a soluciones innovadoras a partir de un cambio en la percepción de la ciudad. La pregunta inicial bien pudiera ser ¿qué es ser tijuanense?

El centro en el corazón


“Nuestras ciudades están llenas de espacios olvidados, vacíos urbanos que, sin embargo, cuentan con un enorme potencial para la regeneración del espacio público” Jaime Eizaguirre

Siempre que hay elecciones próximas en el gobierno, el tema del centro de la ciudad vuelve a la vida, no siempre así las acciones. Y es lógico que querer asimilar una problemática compleja en un tiempo de campaña es imposible. Se requiere una atención permanente a través de estudios concretos y la suma de un sinfín de acciones específicas. Ninguna acción aislada, por más impactante e interesante que parezca, logrará un cambio significativo ni contribuirá a su mejoramiento. Pasando por alto los escepticismos o el entusiasmo que puedan generar entre los ciudadanos es indiscutible la desconexión que estas maniobras de origen sólo político tienen respecto a los usuarios y residentes y en muchos casos también respecto a los organismos de los propios ayuntamientos que supuestamente deben estudiar, analizar y plantear intervenciones. Produce escalofríos pensar que, bien entrados en el siglo XXI, en un contexto social y tecnológico que permite y fomenta unos grados de participación horizontal jamás vistos hasta ahora, muchas de las decisiones clave que tienen un impacto en el medio urbano y conllevan inversiones (y endeudamientos) millonarios se siguen tomando siguiendo criterios (más que criterios, impulsos) puramente personalistas, carentes en la mayoría de los casos de todo rigor profesional y al margen de cualquier tipo de diálogo y/o participación de los implicados más directos o análisis del entorno, su red de movimientos naturales. Entender el centro de la ciudad exige una revisión seria. Pablo Aranda en su artículo “La ciudad es mil ciudades” nos dice que el mapa que manejamos no es el territorio que el mapa reproduce. Mi mapa no se corresponde con el mapa que mi vecino, o mi hermano, tiene de la misma ciudad. Los mapas no son los territorios. Los mapas cambian, pueden estar orientados al norte o al infierno, al amanecer o a la derrota. El mapa que delata mis movimientos tiene mucho que ver con mi estado de ánimo, también con las calles que piso, los tabiques entre los que transcurre mi vida más íntima, el edificio que cada mañana me encuentro al salir a la calle, la configuración de éstas, el laberinto que parece terminar en plazas, la salida de este laberinto que parece encontrarse junto al mar. La ciudad condiciona mis pasos, igual que mi estado de ánimo condiciona mi percepción y ésta la ciudad, una ciudad que nunca es igual. De repente nos sorprendemos en un pasaje estrecho, nos giramos hacia la pared, se dibuja en ella una puerta que empujamos y sólo el capricho del escritor hace que entremos en un bar, la casa de nuestros padres, o el domicilio en el que alguien se dispone a cometer un crimen. La Organización Latinoamericana y del Caribe de Centros Históricos (OLACCHI) una organización internacional dirigida hacia una adecuada renovación e innovación del patrimonio de los centros urbanos de la región rescatando, de esta manera, las expresiones culturales propias del territorio Latinoamericano y del Caribe propone elaborar un Plan de Manejo, que es el documento guía que señala un conjunto de estrategias en las que se establecen las pautas generales para el uso, preservación y gestión de los centros históricos, que contempla factores históricos, urbanísticos, económicos, sociológicos y técnico-administrativos con el fin de implementar programas y actividades que garanticen y estimulen una coexistencia equilibrada entre habitantes y usuarios con las edificaciones, los monumentos, el espacio público y las instituciones, elaborado por todos: Autoridades, especialistas, habitantes, usuarios, comerciantes, trabajadores, jóvenes, visitantes, adultos mayores, estudiantes, amas de casa, oficinistas, empleados de la zona. La Declaración de Hanoi sobre Paisajes Urbanos Históricos del año pasado indica que las universidades tienen una contribución importante para convertir los paisajes urbanos históricos en un extenso nuevo territorio conceptual para explorar, situación en la que hemos insistido y si embargo éstas siguen ausentes del contexto social en que se inscriben. Cientos de Ayuntamientos de todo el mundo ponen en marcha, cada día, nuevos proyectos e iniciativas, mismos que un organismo, CentroCiudad, se ha dedicado a registrar y bajo un esquema de suscripción los comparte con otros municipios del mundo. El denominado Programa de Rehabilitación Urbana (PRU) de Bogotá, Colombia, planteó como prioridades básicas las detalladas a continuación: Dirigir, promover y prestar el apoyo necesario a las iniciativas de carácter social encaminadas a mejorar la calidad de vida de la población. Fomentar la participación pública y privada en los procesos de carácter urbano dirigidos a hacer una ciudad más competitiva. Promover aquellas actuaciones urbanas integrales que, gracias al trabajo conjunto de todos los organismos públicos, demostraran un alto grado de eficiencia a nivel institucional. Y no deberíamos, como dice Benjamín Castro para el blog “La Ciudad Viva”, dejar de lado las oportunidades que ofrecen la acción directa en las regeneraciones urbanas. Si no aparecen signos, quizás deberíamos plantearnos generarlos de manera autónoma. ¿Somos capaces de generar cambios en el espacio urbano de manera que éste no solo se adapte mejor a nuestras necesidades sino también nos aporte nuevas posibilidades de interacción y socialización? Generar en fin un nuevo modelo de ciudad. Las acciones independientes ya iniciaron… ¿y tú?

Lo (IN) VISIBLE


Hace unos años, escuché a un arquitecto asegurar que en el futuro el lujo más inaccesible para un habitante de una gran ciudad no sería el espacio, sino el silencio. Introducción del blog La Ciudad Invisible

Si hablar de la realidad ya es inquietante, hablar de lo invisible lo es aún más, partiendo que es necesaria la existencia de lo real o visible para que pueda existir lo invisible. Muchas veces, frente a nuestros ojos hay una realidad que para algunos es invisible a pesar de percibir claramente su existencia. Otros simplemente niegan la existencia de un hecho o lo adjetivan sin siquiera estar presente en el espacio que niegan, es decir lo invisible para ellos es fruto de su propia decisión y se hace hasta lo imposible por convencer de esta invisibilidad creada por iniciativa propia. Y si a la invisibilidad la trasladamos a la ciudad lo primero que viene a la mente son los textos de Italo Calvino: “¿Qué es hoy la ciudad para nosotros? Creo haber escrito algo como un último poema de amor a las ciudades, cuando es cada vez más difícil vivirlas como ciudades. Tal vez estamos acercándonos a un momento de crisis de la vida urbana y Las ciudades invisibles son un sueño que nace del corazón de las ciudades invivibles”. “A este emperador melancólico que ha comprendido que su ilimitado poder poco cuenta en un mundo que marcha hacia la ruina, un viajero imaginario le habla de ciudades imposibles, por ejemplo una ciudad microscópica que va ensanchándose y termina formada por muchas ciudades concéntricas en expansión, una ciudad telaraña suspendida sobre un abismo, o una ciudad bidimensional como Moriana”. Y Alguien comenta en un blog: ¿Una Ciudad Invisible? ¡Qué idea tan cruel! ¿Cómo ocultaremos entonces nuestras malas intenciones?
En el blog La Ciudad Invisible-la más habitable de todas las ciudades- se dice que lo que nos es familiar se convierte en invisible y que hacer teatro, al contrario, ilumina el escenario de nuestra vida cotidiana, y yo añadiría que el arte es como el reflector que le da sentido y certeza a lo invisible. En el blog Cuaderno de Bitácora de la Ciudad Invisible leemos una frase inquietante: “Con el desembarco en toda regla, de los rayos de sol sobre la cubierta de esta nave errante, nuestro cuerpo muda de piel…lejos de parecernos a reptiles falsos y peligrosos, nuestra epidermis torna a membranosa y nos sumergimos en las profundidades para continuar en pos de la utopía…” donde sólo nos resta darle visibilidad al cuerpo o a la utopía. Néstor García Canclini en la Ciudad Invisible, la Ciudad Vigilada nos dice: “¿Cómo nos arreglamos para vivir a la vez en la ciudad real y la ciudad imaginada? Todas las ciudades presentan una tensión entre lo visible y lo invisible, entre lo que se sabe y lo que se sospecha, pero la distancia es mayor en las megalópolis. La primera oscilación entre lo visible y lo invisible se muestra como tensión entre la ciudad experimentada físicamente y la ciudad imaginada. Nos damos cuenta de que vivimos en ciudades porque nos apropiamos de sus espacios: casas y parques, calles y viaductos. Pero no recorremos la ciudad sólo a través de medios de transporte sino también con los relatos e imágenes que confieren apariencia de realidad aun a lo invisible: los mapas que inventan y ordenan la trama urbana, los discursos que representan lo que ocurre o podría acontecer en la ciudad, según lo narran las novelas, pelí¬culas y canciones, la prensa, la radio y la televisión. La ciudad se vuelve más densa al cargarse con fantasías heterogéneas. La urbe programada para funcionar, diseñada en cuadrícula, se desborda y se multiplica en ficciones individuales y colectivas. Esta distancia entre los modos de habitar y los modos de imaginar se manifiesta en cualquier comportamiento urbano. Pero quizás es en los viajes donde irrumpe con más elocuencia el desajuste entre lo que se vive y lo que se imagina.”.
El aporte al surrealismo, la corriente iniciada por André Breton, de René Magritte tuvo rasgos propios. Magritte intentó despertar la atención respecto a las cosas visibles y su relación con la invisibilidad. Las cosas no son únicamente lo que está allí, son también vehículos o instrumentos de una acción pensante. El pensamiento, según Magritte se nutre de imágenes o más exactamente la imagen es lo que hace visible el pensamiento. El hacer visible lo invisible es la gran misión de la creación artística.

La Cultura Visual y lo invisible


“El mundo-imagen es la superficie de la globalización. Es nuestro mundo compartido. Empobrecida, oscura, superficial, esta imagen-superficie es toda nuestra experiencia compartida. No compartimos el mundo del otro modo. El objetivo no es alcanzar lo que está bajo la superficie de la imagen: sino ampliarla, enriquecerla, darle definición, tiempo. En este punto emerge una nueva cultura”. Susan Buck-Morss

La importancia de la cultura visual radica precisamente en que todo acto de ver tiene un marco cultural. Ver es un hecho condicionado, que se construye en un proceso cultural, donde la manera como nuestro entorno nos ha delineado formas de ser y pensar y razonar. Cómo enfrentamos la información, si profundizamos o nos limitamos a la superficie de la misma nos hace ver de distinta manera. Cuando estudiamos la historia, la religión, la historia del arte o la estética lo hicimos en un marco previamente regulado y prediseñado donde poco podíamos aportar sin embargo los estudios visuales se sustentan en su capacidad de potenciar una comprensión crítica similar a los estudios culturales sobre religión donde se analiza desde fuera de su propia concepción y permite una visión distinta y personalizada de la misma. En nuestra sociedad contemporánea, inmersa en un proceso de globalización y el encuentro con distintas culturas, las imágenes, lo visual, tienen una importancia capital en el significado del conocimiento. La producción del arte no puede ser la misma ni tampoco la forma de ver el arte. Por ello se ha facilitado a los mercaderes del arte filtrarse a través de un supuesto espíritu de contemporaneidad y ruptura que los lleva, no a vender la producción, sino el concepto, donde el artista es quien menos gana pero se envuelve del “prestigio” de estar inserto en la posmodernidad. Vaya, estar al “día”. José Luis Brea, experto en estudios visuales comenta que “La toma de partido a favor de que el desarrollo de ese proceso se decante de la manera más democratizada posible –es decir, con el menor grado de hegemonía y dominancia de una formación en exclusión de otras- constituye a su modo de ver el gran reto no sólo para las prácticas de representación y producción de imagen y visibilidad, sino también para la propia producción teórico-crítica que la confronta –para los estudios visuales en última instancia”. El renovado interés, comenta Keith Moxei, en la presencia de los objetos, en su capacidad para escapar de los significados atribuidos a ellos por generaciones de intérpretes, también ha tenido importantes repercusiones en los estudios visuales. W.J.T. Mitchell lo ha apodado el “giro de la imagen”. La importancia del giro de la imagen radica en que no lo restringe sólo a lo que tradicionalmente se consideran obras de arte sino que hay otros objetos visuales cuya presencia requiere conocimiento. Recordamos así que la cultura visual está compuesta de infinidad de grupos sujetos ha ser “vistos” y se asumen también las variables de la percepción. Mirzoeff, autor del libro Introducción a la Cultura Visual, dice que si nos centramos únicamente en el significado lingüístico de las imágenes visuales, estamos negando un elemento que hace que estas sean distintas a los textos. Este elemento es la inmediatez sensual. Por ejemplo, dice este autor, ver la caída del Muro de Berlín televisada en directo provocó sentimientos que excedían absolutamente a las palabras. Hay algo que resulta un "exceso" al momento de ver, sensaciones como la intensidad, la sorpresa, la conmoción, el enmudecimiento, están en el corazón de la experiencia visual y esto no puede ser agotado recurriendo al modelo textual de análisis. Ana Abramowski hace una relación entre ver y saber: ¿Qué vemos cuando miramos? ¿Solo vemos lo que sabemos? ¿Es posible ver más allá de nuestro saber? ¿Lo que vemos interroga nuestros saberes? Es cierto que nuestros saberes configuran nuestras miradas, el ejemplo más claro es que, frente a una misma imagen no todos vemos lo mismo. Pero también es posible que, ante una experiencia visual, nos encontremos "viendo" más allá de lo que sabemos o de lo que esperábamos ver: una imagen puede cuestionar nuestros saberes y desestabilizarlos. Es por esto que la simple pregunta "¿qué ves?" puede inaugurar recorridos inesperados. Para ello hay que darse un tiempo en el trabajo con imágenes. Además de proponer otro registro, otra textura, luminosidades y opacidades, las imágenes requieren de otros tiempos: ¿Cuál es el tiempo propio del "mirar"? ¿Cuánto dura? ¿Qué lugar ocupa allí el silencio, la espera? ¿Cómo se da un espacio para que sobrevenga la palabra? En síntesis, si queremos trabajar pedagógicamente con imágenes debemos tener en cuenta sus poderes, ya que no todos vemos lo mismo cuando miramos. Que no hay otra alternativa que situarse en el cruce de palabras que faltan, sentimientos desbordantes, ideas desordenadas, sonidos ensordecedores y silencios. Se trata, junto con los alumnos, de enseñar y aprender a mirar, escrutando las imágenes desde distintos ángulos, desarmándolas y rearmándolas, imaginando con ellas y a partir de ellas; sin perder de vista que, del mismo modo que las palabras, las imágenes son colectivas y se comparten. Y finaliza diciendo que si tenemos presente que lo visible es algo que se produce, y que al lado de toda visibilidad habrá siempre una invisibilidad, constataremos que al lado de toda pedagogía de la imagen habrá también una política construyendo una mirada, y no cualquiera, del mundo. Y lo que es invisible podrá ser visible a nuestros ojos.

Cuando llega el tiempo de hacer, no hay burro cojo


La mejor manera de prever el futuro es crearlo. P. Drucker

Ha transcurrido largo tiempo en que la reflexión nos ha marcado rumbos por dónde caminar hacia una ciudad en equilibrio. Todos los esfuerzos suman y ni el gobierno federal, ni el estatal, ni ahora la próxima administración municipal, ni los ciudadanos, tenemos pretexto para no hacer. Se ha dicho que el futuro es fruto de los sueños del pasado y de las elecciones del presente. Futuros hay muchos, basta echar una ojeada a la página www.wikifuturos.com/es la herramienta digital de Cree Futuros, un movimiento, iniciativa brasileña, para motivar y movilizar personas, inspirar elecciones e identificar oportunidades de innovación. Revisando las propuestas encontramos muchas que también han surgido en Tijuana, otras que manifiestan audacia u originalidad, pero todas estas iniciativas carecen de valor si no se ponen en acción, si no pasan de la idea, del plan, de la reflexión al hacer. El sociólogo Manuel Castells comenta que “esa actitud de encerrarse y renunciar a ver la crisis y renunciar a superarla es autodestructiva. En mis viajes por China me enseñaron una cosa que nunca olvidaré, muy profundamente chino y confuciano, y es que el ideograma chino que significa crisis, es el mismo que significa oportunidad, que toda crisis es oportunidad. Yo creo que hemos estado viviendo en un modelo de nueva economía extraordinariamente creativo, pero que no era sostenible. No era sostenible no tanto por razones económicas, que se podían reestructurar desde su propia dinámica, sino por la inserción social, cultural y ecológica en el mundo”. Ya visualizamos cambios en proceso, desde la ciudadanía y en algunos organismos, hace falta incrementar, sin temor, los esfuerzos y no hay pero que valga ni dirección sin meta. Y seguiremos insistiendo en que la cultura permee sobre la economía, la política y lo social con la finalidad de construir creativamente nuestro presente y nuestro futuro. Por aquí y por allá aparecen planes de rescate, de apoyo a ciertos segmentos o sectores y habrá que hablar de apoyos a cambios de reformas estructurales profundas, a cambios de modelos y paradigmas. Una parte de los cambios requieren de voluntad política y de inversión en los mismos, hay iniciativas de urgencia inmediata y otras de mediano plazo, así como la necesidad de iniciar los cimientos de una nueva forma de ver nuestro entorno y aquí el arte y el diseño juegan un papel predominante. Hay que invertir recursos en la creación y hacer un ajuste en el gasto público en cultura. La iniciativa privada debe invertir en cultura para cimentar y darle sentido social a sus acciones lo cual redundará en un mayor beneficio para su empresa con alcances a largo plazo evitando caer en la inmediatez de la oportunidad del comercio global que igual se esfuma dejando menos que al principio. En España se propone apoyar a los sectores de la economía del conocimiento como un nuevo modelo de crecimiento económico. Para ello se pretende elaborar un plan de encargo a artistas visuales de obras en el espacio público, inversiones de apoyo a centros y espacios de producción cultural, fondos de ayuda económica a la investigación, aumento de presupuesto a los museos para la adquisición de obras de arte, facilitar el acceso al crédito, incentivar el turismo cultural, ampliar la oferta de espacios para la creación a precios asequibles, apoyo a nuevos emprendedores, incentivos fiscales, aumento en pocas palabras del gasto público en cultura. Y lo mismo sucede en otros países, iniciativas encaminadas a promover la creatividad en todos los sectores para encontrar nuevas formas de hacer política, nuevas formas de ser ciudadano dejando a un lado las imposiciones de la globalidad que sólo impulsan un consumo sin sentido. Los medios son un factor importante en este cambio, tener la capacidad de visualizar los cambios y dar a conocer las iniciativas culturales es también un factor de refuerzo de los mismos medios. Hacer una ciudad distinta, como lo dice el sociólogo Tulio Hernández: “estas ciudades son al mismo tiempo, los grandes laboratorios de la innovación social y de la creatividad cultural de nuestros países. Las nuevas musicalidades que nos definen e identifican, las mutaciones deslumbrantes del habla popular, los novedosos mecanismos de resistencia política y solidaridad social, los lenguajes visuales permanentemente renovados, encuentran en las grandes ciudades su fermento crítico y su mejor espacio de realización.” Hacer y hacer ahora.

Como me ves, yo no te veo… ver ya no es creer




La experiencia de sentir lo sublime demanda una sensibilidad hacia las ideas que no es natural, sino que se adquiere a través de la cultura. Lyotard.

En este momento en que la imagen desplaza la supremacía del texto el arte adquiere una importancia mayor como vehículo de comunicación. Podríamos decir que una superabundancia de imágenes caracterizaría el momento posmoderno, en el que la imagen se transforma en el vehículo principal para la difusión de mensajes. Ahora la experiencia humana es más visual y está más visualizada que antes: "La vida moderna se desarrolla en la pantalla", dice Nicholas Mirzoeff, un estudioso de la cultura visual, para luego agregar que hay cámaras ubicadas en cajeros automáticos, centros comerciales, autopistas, supermercados. Ahora la experiencia humana es más visual y está más visualizada que antes”. Los ejemplos son múltiples, desde la progresiva y constante vigilancia visual en los países industrializados como lo indica Mirzoeff hasta el creciente uso y familiaridad de las personas con las tradicionales cámaras fotográficas digitales, el internet y los celulares conectados a la red. La vida cotidiana se está volcando a lo visual, tanto el trabajo como el tiempo libre están centrándose en los medios visuales de comunicación, desde los computadores al DVD, pasando por imágenes satelitales y usos en medicina al visualizar el interior del cuerpo humano. La cultura visual enfoca nuestra atención más allá de las formas estructuradas como el cine o las galerías de arte y se dirige a la experiencia visual de todos los días y como habíamos comentado antes, las imágenes captadas a través de una cámara de cine o fotografía ya no son garantía de una realidad porque todos sabemos que pueden ser fácilmente manipulables. La importancia dada a la imagen me hace recordar al monje Gerónimo Savonarola que fue quemado en el siglo XV y quien se oponía a la destrucción de las obras de arte de grandes maestros con la consigna de ser imágenes “perversas” o podemos recordar al senador norteamericano Jesse Helms que solicitó disminuir el presupuesto de la National Endowment for the Arts por patrocinar la obra fotográfica de Robert Mapplethorpe. En un recorrido por la exposición de la IX Bienal Monterrey FEMSA, actualmente en el Centro Cultural Tijuana, se le comentó al crítico y jurado de la Bienal, Xavier Moissen, que no se entendían algunas obras del arte contemporáneo y éste contesta que el contemplar al arte contemporáneo puede ser como ver por primera vez un partido de beisbol, seguro nos resultará pavoroso y sin sentido, pero en la medida que entendemos los significados y los objetivos nos puede atrapar y hasta fascinarnos. De esta manera podemos concluir que ver no es creer sino interpretar. Las imágenes visuales pueden ser atractivas o significantes en la medida que podamos interpretarlas de forma exitosa. Los momentos que puede ofrecernos una imagen pueden ser intensos y de un gran poder evocador lleno de admiración, inquietud, terror y deseo, en una palabra…sublime.